Internet Industrial de las Cosas (IIoT) en la industria alimenticia: siete beneficios

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La industria de alimentos, en términos de avance tecnológico y metodologías de manufactura, tiene aún muchas posibilidades de exploración y crecimiento.  Si analizamos otros ámbitos de fabricación, tales como la industria de maquinaria y equipamiento, veremos una situación muy diferente.

Conglomerados multinacionales, como Siemens, Caterpillar o Tesla, llevan varios pasos por delante en la carrera por tener máquinas más inteligentes, fábricas más eficaces, procesos menos costosos, líneas de producción más flexibles y resultados finales más productivos.

¿Cómo se explica que la industria de alimentos aún tenga tanto por recorrer? ¿Podría deberse a los entornos de producción? ¿A las regulaciones? ¿Al temor o inexperiencia de los accionistas?

¿Qué es el Internet Industrial de las Cosas (IIoT)?

La definición más simple y directa del Internet Industrial de las Cosas podría ser la siguiente: se trata de un conjunto de máquinas y dispositivos que constituyen o dan soporte esencial a una línea de producción, y que están conectados a Internet. Sin embargo, como sucede muchas veces, hay mucho más detrás de lo que está ante nuestros ojos.

Pensar en Internet Industrial de las Cosas es pensar en una caja de herramientas que se expande continuamente. Cada compartimiento abre otro con más recursos y más utilidades, que mejoran de forma autónoma las operaciones de la fábrica.

Los dispositivos IIoT ( sensores, actuadores, motores y controladores, etc.), son en sí mismos un valor; pero lo que marca la diferencia es la estrategia que se despliega gracias a su implementación.

Esta estrategia puede transformar  las formas en que producimos, guardamos y transportamos el producto al cliente. También incide en la forma en que obtenemos datos de uso posventa. Aplicar esta estrategia cambia favorablemente el emprendimiento industrial.

¿Qué diferencia el Internet Industrial de las Cosas (IIoT) del Internet de las Cosas (IoT)?

Quizá una forma práctica para encontrar la definición de IIoT sería compararla con la noción, un poco más familiar, del Internet de las Cosas (IoT).

Si bien ambas tienen muchos puntos de encuentro y tecnologías en común, tales como plataformas en línea, equipamientos específicos y conectividad, su uso es muy diferente.

Los consumidores de IoT tienen la necesidad de mejorar o transformar aspectos de su vida cotidiana (por ejemplo, cómo se comunican con sus allegados, cómo escriben su lista de supermercado o cómo gestionan el encendido o apagado de las luces en su hogar).

El consumidor de IIoT, en cambio, se concentra en mejorar o transformar el rendimiento de un activo (por ejemplo una pieza de maquinaria o un proceso empresarial completo).

Para el consumidor final de IIoT, el software generalmente tiene el objetivo de manejar datos críticos para el negocio y anticipar fallas que puedan comprometer la producción

Siete beneficios del Internet Industrial de las Cosas

En la medida en que los dispositivos con IIoT se estandarizan y se vuelven más pequeños, accesibles e inteligentes, sus aplicaciones se multiplican exponencialmente. Algunos de los beneficios más importantes que aportan al negocio incluyen:

1.   Mantenimiento predictivo

En las últimas décadas, las fábricas por lo general han adoptado enfoques de mantenimiento preventivo y programado. Este se basa en variables como la antigüedad de dispositivos y maquinaria en funcionamiento.

No obstante, según una investigación realizada por la firma de investigación tecnológica ARC Advisory Group, el equipo falla debido a su antigüedad solo el 18% de las veces; el 82% restante de las fallas ocurren al azar.

El enfoque de mantenimiento basado en el tiempo, por lo tanto, es claramente ineficaz y costoso. Ahora bien, con el avance del IIoT, se abre paso un enfoque distinto para detectar y pronosticar el mal funcionamiento de las máquinas.

Las soluciones basadas en IIoT tienen la capacidad de almacenar grandes volúmenes de datos y ejecutar algoritmos de aprendizaje automático. Por esto pueden pronosticar peligros potenciales y predecir con exactitud cuándo y dónde ocurrirá una falla.

2.     Monitoreo del flujo de producción

En una fábrica conectada, se pueden monitorear en tiempo real líneas de producción completa. Esto garantiza la calidad y la rentabilidad máximas.

IIoT permite, además, que las máquinas se comuniquen entre sí para autocoordinarse y escalonar la producción. Así se optimizan los tiempos de cambio y se completan lotes con precisión, sin excesos o escasez.

3.     Control de calidad

En una fábrica con capacidad IIoT, el equipo está programado para monitorear la calidad de los materiales, buscar defectos, analizar el desempeño del equipo en tiempo real y medir y probar el producto terminado.

Queda atrás la época en que se realizaba un control reactivo cada vez que algo salía mal, y luego de una ardua investigación en busca de las causas de la falla. Ahora, si ocurre un problema en cualquier punto de la línea de montaje, se puede solucionar de inmediato.

 

4.     Entorno operativo más seguro para trabajadores

Las instalaciones de fabricación con IIoT han logrado avances significativos en la protección de sus trabajadores.

Por medio de dispositivos inteligentes portátiles (wearables), los gerentes pueden monitorear la salud y seguridad de los trabajadores rastreando eventualidades como lesiones, enfermedades, ausencias, proximidad a zonas de riesgo o accidentes.

Por ejemplo, los sensores pueden detectar una fuga de gas que viaja a través de las tuberías, antes de que cause daño a un operario que se encuentre en la zona.

5.     Gestión de inventario y cadena de suministro

Uno de los mayores desafíos en la gestión de inventarios es tener suficiente suministro en los estantes sin que se agoten ni se excedan.

Los dispositivos portátiles, sensores y etiquetas de identificación por radiofrecuencia (RFID) brindan información permanente sobre dónde se encuentran los artículos, su estado y sus movimientos futuros.

Esta visibilidad completa y total de los inventarios facilita estimaciones más precisas del material disponible, el trabajo en curso y el tiempo estimado de llegada de nuevos materiales, lo que, en conjunto, optimiza la cadena de suministro y reduce los costos.

6.     Satisfacción del cliente

Una instalación completa de IIoT incluye sensores que pueden ofrecer información valiosa sobre el uso del cliente.

Esta data se puede utilizar para crear mejores productos con mejores recomendaciones de mantenimiento, y también para alertar a los clientes de un problema potencial.

 

7.     Inteligencia artificial (AI)

Al combinar los “cerebros” de la AI con IIoT, se puede contar con  una red inteligente de sistemas conectados que tiene el poder de autocorregirse.

Según algunas investigaciones, la AI avanza diez veces más rápido y a 300 veces la escala de la Revolución Industrial. En otras palabras, la AI se está volviendo más omnipresente en el mundo, lo que para los fabricantes significa procesos exponencialmente más rápidos, más eficientes y menores costos generales.

A medida que AI e IIoT continúen trabajando juntos en perfecta armonía, los fabricantes realizarán una mayor producción en masa de bienes con mejores resultados a costos más bajos.

En conclusión…

Al hablar del Internet Industrial de las Cosas nos referimos a las máquinas y dispositivos de una línea de producción que están conectados a Internet.

Su implementación permite desplegar estrategias capaces de transformar la cadena productiva, desde la fabricación hasta la entrega del producto al cliente final. Por sus múltiples aplicaciones, el IIoT beneficia de forma significativa a las empresas.

 

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